
El futbol ha hecho justicia con el Sevilla para
llevarlo de nuevo a unas semifinales de Copa del Rey, ante un pésimo y rácano Valencia, que se encontró con un tempranero gol de Marchena en el minuto 7 trás cabecear a la escuadra en el primer córner del partido, y que luego se dedicó a especular, y a perder tiempo descaradamente hasta el final del partido, con el consentiemiento del impresentable de Texeira, que todo lo que nos podia pitar en contra nos lo pitaba, dando la sensación en todo momento que habian surtido efecto las quejas valencianistas al presidente de los arbitros tras el gol en fuera de juego de Adriano en Mestalla en el partido de ida.
Muy mal se pusieron las cosas con ese gol que dejó helado al equipo y al público.
El Valencia se atrincheraba esperando atrás, con su golito en el casillero, y renunciando casi por completo al ataque, con un planteamiento cobarde y rastrero de su entrenador.
Y lo del porterito César, capitulo aparte. No se puede tener más poca verguenza y ser menos deportivo. Al final le sacaron una amarilla que debió ser roja por sus interminables pérdidas de tiempo una y otra vez durante todo el partido. Que pena, volver a jugar en España para hacer el payaso de esa manera. Me esperaba mucho más sinceramente de una entidad y un gran equipo como es el Valencia. Pero lo único que se vio fue el respeto y el miedo que nos tienen, porque ya somos tan o más grandes que ellos. En Mestalla, el Sevilla les dio un baño en la segunda parte, y sólo dos fallos infantiles nos privaron de traernos la victoria. Sin embargo ellos aquí, vinieron a lo que vinieron, a plantear un partido defensivo aculados atrás y a perder todo el tiempo posible como hacen los equipos chicos y cobardes.
Con el gol valencianista el equipo se vino un poco abajo. Los dos cracks de arriba, parecian no tener su dia, sobre todo Luisfa, que perdonó en varias ocasiones de las que no suele fallar. Navas, otra vez el mejor del Sevilla, participaba poco por su banda y a pesar de que llevabamos la iniciativa, o llegaba el gol del empate que nos diera vida.
Era fundamental marcar antes del descanso, y menos mal que este equipo nunca se rinde, y así apareció el gigante de mali, para rematar picado un servicio de Romaric que se coló en la red después de pegar en el larguero al filo del descanso.

A partir de ahí la cosa cambió y la segunda parte fue un acoso y derribo infernal del Sevilla al Valencia hasta que en el minuto 43 de la segunda parte Renato sacaba un corner, y Squilacci recogió el balón tras un barullo en el area que significaba el 2 a 1 y el pase merecidísimo a Semifinales.
No pudo tener el partido un final más merecido por un equipo, a pesar de haber tenido al árbitro y al reloj en contra hasta el pitido final.
El valencia pagó cara su racaneria y el intento de llevarse la eliminatoria de la manera mas nauseabunda.
Ole Sevilla, Bravo Jimenez. Nervión estalló como en las noches grandes con el gol de la Victoria en el momento en que mejor sabe. Locura colectiva y explosión blanquiroja de júbilo celestial. A Semifinales por la puerta grande a encontrarnos de nuevo con nuestro amigo D. Joaquín Caparrós y su Atletic de Bilbao, antaño, el rey de copas.
Espectaculares una vez más nuestros niños, Navas y Capel. Importante el derroche físico del criticado Romaric y de Duscher. Lo dieron todo. Y sin palabras, otro día más, la lección de nuestra afición, que creyó con el equipo hasta el final.
La única nota negativa, la lesión de Luis fabiano con esguince de rodilla, que lo tendrá fuera al menos 3 semanas. Adriano tanbién se retiró tocado en la primera parte.
Pero lo que importaba era pasar, y pasamos, sufriendo más de la cuenta siendo infinitamente mejores. Por noches como está merecen la pena pasar tantos momentos difíciles.
Que grande eres SEVILLA!