
Sufriendo hasta el último minuto, como parece ser tónica habitual en los ultimos tiempos, y de forma épica, con 10 jugadores, por culpa de una infantil expulsión de Negredo (lo de este muchacho no tiene perdón de Dios) un gol de Rodri, chaval de la cantera, in extremis, y de forma expectacular y acrobática en un escorzo imposible, hizo que miles de corazones sevillistas empujaran junto a él con ese gesto de fe hacia lo imposible, el balón al fondo de las mallas de Esteban.
Que sufrimiento madre mia. El Almeria parecía que se jugaba un título o no bajar a segunda. Hermanamiento andaluz? No lo insinuen más por favor, eso aquí es imposible. No nos comparen más con vascos, gallegos o madrileños. Aquí somos diferentes, pa lo bueno y pa lo malo.
Es tanta la envidia que nos tienen en el resto de Andalucia que jamás nadie nos ayudará, más bien al contrario. En vez de sentirse orgullosos de tener un equipo puntero y referente en Andalucia, España y Europa, que quiere ser de todos, nos machacan a las primeras de cambio.
Ojalá el Almeria nunca se juegue nada importante aquí, porque no olvidaremos.
Pero bueno, como dice el sabio refrán de la grada norte, VUESTRA ENVIDIA ES NUESTRO ORGULLO, y a pesar de todo, de una temporada infernal plagada de lesiones, con la plantilla muy mermada de principio a fin, con el cansancio acumulado, con infinidad de partidos jugando con diez, teniendo que remontar muchos partidos, con la prensa machacando a Jimenez un dia si y otro no, a pesar de todo, este Sevilla es tan grande que al final, casi de forma milagrosa, ha conseguido su objetivo y coje una moral impresionnate de cara a una Final de Copa que se hubiera afrontado de una forma muy diferente de haber perdido o empatado en Almeria.
No me gustó el Sevilla en un dia en el que nos jugabamos tanto. Por mucha prima que llevaran ellos, no se puede permitir que le pusieran mas impetu y ganas que nosotros. Es verdad que el equipo está muy limitado y desgastado a estas alturas en lo físico, pero el Sevilla no puede ni debe encarar así los partidos ante rivales muy inferiores.
Kanouté nos puso por delante con un golazo en el min 16, a pase de un estratosférico Navas, una vez más, cuando el Almeria ya habia avisado varias veces con peligro. Luego empataron ellos al filo del descanso y se llegó al mismo con un 1-1, más que justo. El empate no valía porque el Mallorca tenia su partido muy encarrilado ante el Español y se sabía que sólo iba a valer ganar.
En la segunda parte, volvemos a adelantarnos tras otro jugadón de Navas y otro pase suyo a Negredo, que con la colaboración de Chico, anota el Segundo para el Sevilla. Luego llegó la auto- expulsión de Negredo por reiterados insultos gratuitos al linea (no me explico que se le podía pasar por la cabeza al vallecano con lo que estaba en juego) y el gol del empate del Almeria tras un tirazo lejano de Juanma Ortiz, a diez para el final, que nos dejaba casi muertos. Pero el Sevilla no se rindió, y lo estuvo intentando hasta el final con una casta y un corazón encomiable que tuvo su fruto en el descuento con el golazo de Rodri, que salió faltando un cuarto de hora ante la lesión de Luisfa, que se resintió en el calentamiento, y hizo el gol de su vida hasta el momento. Locura, extasis, emoción, rabia..todos los calificativos que se quieran poner.
Alcanzamos de nuevo la gloria en el último suspiro, como con el gol de Antonio Puerta o Palop, y ahora toca ganar el título que todo el Sevillismo le debe a nuestro Antonio Puerta.
Lo haremos por ti Antonio, y a pesar de todos los imposibles, todas las trabas que se nos pongan en el camino, la copa se vendrá pa sevilla, y le pediremos a Martí que nos mande esa botella gigante de Champán que tenían preparada los del Mallorca, en el cesped de Cornellá en una falta de respeto increible al Sevilla antes de que acabara el partido. Como diría Javier Cabrera...Ea... PO TOMA.