26 noviembre 2012

At. Madrid 4 - Sevilla fc 0 - Hartos ya de la cara A y la cara B



Muchos sevillistas ya nos lo temíamos antes de jugar el partido. Tras la manita histórica al eterno rival, ahora tocaba dar la cara en un partido importante, con la intención al menos de no volver a hacer el ridículo, como de costumbre por desgracia fuera de casa.
El Sevilla volvió a mostrar su cara mala, la de un equipo sin intensidad, sin chispa, sin personalidad, sin los requisitos necesarios para tener opción siquiera para sumar puntos lejos de Nervión.
No fuimos capaces de sacar provecho de la inyección de adrenalina tras el resultado del último derbi. Muy al contrario, fuimos superados de principio a fin por un Atlético a mil años luz de nosotros en todo ahora mismo, por la manera con la que afrontan todos los encuentros y el nervio que les mete en vena Simeone. Cierto que puede existir la excusa del penalti y expulsión rigurosa de Fazio,  pero tal como salió ayer el equipo, hubiera dado igual.

Podía tardar más o menos en producirse el desenlace, pero el Sevilla habría acabado cayendo con estrépito. ¿Por qué? Pues por una sencilla razón, porque salimos con miedo y con el único deseo de dejar pasar los minutos y de aguantar el chaparrón que se nos venía encima. Míchel había dicho durante la semana que algo debía cambiar en la imagen del equipo como visitante, que debían presionar al rival desde que echara a rodar el balón. También lo había corroborado el propio presidente, José María del Nido, cuando reiteró que el espíritu del arranque del último derbi debía verse en más ocasiones, sobre todo lejos de Nervión. Ni uno ni otro tuvieron razón en sus vaticinios, el Sevilla se puso en el campo con temor, sin darle al juego veracidad, y así dejó pasar los minutos dispuesto a que nada sucediera.

Malísimo y vergonzante partidito de todos los nuestros en general, con un árbitro de chiste para variar rigurosísimo sólo con los nuestros y que volvió a hacer oidos sordos como de costumbre ante los odiosos insultos a Puerta que ya son costumbre desde el fondo del Frente Atlético.
Aquí nadie se queja, ni se planta el equipo ni el presidente dice nada. A seguir mamandonos lo que nos venga y aqui no pasa nada.
Acabamos el partido con tres expulsados, pero eso no es excusa para el mal partido que hicimos incluso cuando ibamos 11 contra once. Hasta Navas anduvo mal el hombre como contagiado y Michel lo cambió no sé cuantos meses después para guardarlo un poco de cara al partido de copa viendo que ya no habia nada que hacer.
Muy mal por nuestros jugadores, que en casa muerden por cada balón y fuera parecen otros.
Y muy mal por Michel que no acierta mucho ultimamente con los cambios, con los titulares, y no dice las cosas claritas para que espabilen estos señores que cobran un pastizal desorbitado la mayoria por vestir nuestra camiseta.
Fichajes como Baba, Kondogbia, Botía o Javi Hervás, que han costado un dinero muy superior a lo que valen en realidad o han demostrado hasta el momento,  y el rendimiento alarmante con tantos altibajos de los señores Spahic y Fazio, que salen en todas las fotos de jugadas negativas siempre, dan mucho que pensar.
Pero es que uno mira también las soluciones que hay desde el banquillo, para cuando lleguen los malos momentos de lesiones y expulsiones como ahora, y claro, da miedo sólo mirar.
Sin un buen banquillo no vamos ni a la vuelta de la esquina.Es uno de nuestros grandes problemas desde que se acabó el Sevilla grande de los títulos.
Es lo que hay señores. Que nadie se lleve a engaño.
Un entrenador cómodo para el club, con muy buenas palabritas que convence muchas veces con su discurso, y que luego fuera de casa se le viene todo abajo y no demuestra tener soluciones una y otra vez, junto a una para mi nefasta planificación deportiva una vez más, gastando más de lo debido en inventos de jugadores sin constrastar y aún por pulir, son los motivos básicos del empeoramiento paulatino que sufre el nivel de equipo año a año.
Y a todo esto el presidente calladito calladito, sin hablar como hacia antes cuando tiene que hacerlo para defender los intereses del Sevilla, debido al miedo que debe tener en el cuerpo ante lo que se le puede venir encima,que no quiere ni molestar lo mas minimo a nadie, pero eso si, colocando a la familia y haciendose con mas acciones cada vez para eternizarse en el negocio y seguir manteniedo el cortijo.
¿Hasta cuando aguantaremos asi?
La respuesta la tiene la pelotita. Si ocurren milagros y entra el balón, todo el mundo será guapo, bonito y bueno.
Si por contra seguimos esta escalada de pares y nones y con la gente cada vez más harta, veremos a ver como puede acabar todo esto.

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